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“Sobre su tumba”, de Ian Rankin

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Me cuesta hacer críticas negativas, lo reconozco. Es difícil criticar el trabajo de alguien. Sin embargo, creo que este libro me puede servir para hacer una crítica constructiva de la novela de Ian Rankin Sobre su tumba y comentar, de paso, cuáles creo que deben ser algunos de los ingredientes de las novelas negras que se publican últimamente.

¿Por qué no me ha sorprendido Sobre su tumba? Por la simple razón que tiene un argumento muy común en otros libros del género: un crimen cometido hace años conectado con otro que se ha cometido recientemente. A partir de ahí, Rankin construye una historia de misterios entrelazados que John Rebus, el detective protagonista de la trama, debe investigar. Quizá este sea uno de los problemas, por llamarlo de algún modo, que tiene el género negro: la abundante publicación no se traduce en una abundancia de tramas originales. Este género permite abordar temas muy diversos y desde muy diversas perspectivas. Creo que esta es una de las claves que deben tener las novelas negras actuales: contar con un argumento diferente para destacar entre las demás publicaciones. 

Otro de los elementos que me gustan en las novelas negras son los personajes con fondo, o lo que es lo mismo, que no sean planos ni estén construidos a base de estereotipos. Es la primera vez que leo a Rankin y puede que en este aspecto me equivoque, pero la sensación que me ha transmitido este investigador es que no tiene un elemento destacado que le diferencie de otros. Como comenta Marlowe a un policía en El largo adiós, es necesario humanizar a los personajes de las novelas, eso va a ser fundamental para que nos creamos la historia y nos sumerjamos en ella.

Por último, creo en la importancia de las localizaciones en las que se ambienta una novela negra. Escocia me parece una ciudad muy interesante para hacerlo: leyendas, historia, cultura, etc..Tiene muchos ingredientes para dar fuerza a una buena historia. En Sobre su tumba, también echo de menos una Escocia diferente. Al contrario de lo que me ha ocurrido con otras novelas, no tengo la sensación de haber estado en este país a través de la lectura. Por ello es importante aprovechar lo que un sitio ofrece para integrarlo en un buen misterio. 

Espero que estas reflexiones os resulten de interés y ya sabéis, si queréis comentar algo con lo que estéis en desacuerdo o añadir algo ¡Dejad vuestro comentario en el post!

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“La última tumba”, de Alexis Ravelo

la-ultima-tumbaHay libros que, de repente, te revelan una idea y con el de Ravelo me ha pasado. He aprendido que, por muchos libros que lea, el concepto de venganza nunca va a quedarse obsoleto. Puede que el huracán social y económico por el que estamos pasando actualmente lo reavive, pero está claro que es uno de los elementos que pocas veces pasa desapercibido en la novela negra.

Seguramente, este concepto tiene presencia obligada en muchas novelas que ahora se publican, debido a la baja confianza de la sociedad en la justicia, a los constantes casos de corrupción que aparecen en los medios y a la necesidad de actuar frente a la inactividad de todo lo que nos rodea. Es el caso de Adrián Miranda Gil, protagonista de La última tumba, que sale de prisión después de haber pasado entre rejas 20 años, condenado por el asesinato de Diego Jiménez Darias. Mientras se muestra colaborador y comprometido con su educador social, que le acompaña durante su proceso de rehabilitación, urde en secreto su plan para vengarse de los que le hicieron ir a prisión. Porque Adrián es inocente.

Aunque sólo al principio, Alexis Ravelo nos invita a ser críticos con el sistema penitenciario y, especialmente, con el sistema de los FIES (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento). Recuerdo cuando estudié este régimen, en la carrera y en el año de opositora. Supone un primer grado agravado y varios colectivos se han mostrado contrarios a las condiciones a las que los internos se ven sometidos. Si os interesa, os dejo aquí un enlace para que podáis ver más información sobre este tema.

Otra de los aspectos que me ha gustado de la novela es el hecho de que esté ambientada en Canarias. Pero no el destino de vacaciones al que la publicidad nos tiene acostumbrados, sino una tierra donde hay vida real. Donde la gente disfruta, sufre, tiene problemas, trabaja, etc. Aunque el autor es canario y seguramente el emplazamiento se debe a su conocimiento sobre la comunidad, me gusta conocer el archipiélago desde una perspectiva más real y menos comercial.

Por último, y cuando la leáis espero que coincidáis conmigo, la frialdad del personaje se traslada a las palabras. Y es que la venganza se tiene que contar sin escrúpulos, de manera directa y hasta con desprecio. Esos sentimientos que acompañan al personaje a lo largo de la narración se plasma en el lenguaje y esto hace que la verosimilitud de la historia se vea reforzada.

Así que si estáis pensando en los libros para 2014, os recomiendo que lo añadáis a la lista. ¡Por cierto! Durante mi visita a Negra y Criminal, Paco Camarasa me recomendó La Estrategia del Pequinés, del mismo autor.

¡Buenas lecturas!

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Corrupción, realidad negra y ficción literaria en la VI edición de Getafe Negro

El pasado martes asistí a dos conferencias de Getafe Negro. La primera de ellas abordaba el tema de si es posible acabar con la corrupción; la segunda de ellas sobre si el éxito actual de la novela negra es una moda pasajera o estamos ante la consagración del género. Aquí os traigo un resumen de los dos actos. ¡Disfrutadlo!

¿Es posible acabar con la corrupción?

10377060774_be38d24316_nEl debate sobre el futuro de la corrupción empieza con fuerza. La primera pregunta que se pone sobre la mesa es si el Estado tiene instrumentos para luchar contra ella. Elpidio José Silva, juez de instrucción en Madrid y uno de los participantes de la mesa redonda que más me interesó, responde de manera tajante: “el Estado tiene todos los instrumentos. Por ello, el reproche es mucho mayor, teniendo todos estos medios, muchas veces no está a la altura. Para luchar contra la corrupción hace falta tener intención clara y permanente”. Este juez, como si estuviera destapando poco a poco una lata podrida de sardinas en lata, continúa diciendo que “nuestra Constitución no recoge claramente la separación de poderes y eso hace que el poder judicial no puede trabajar con autonomía”.

Este debate, en el que además participaban Mariano Sánchez Soler, Reyes Calderón y el abogado Fernándo López, empieza a teñirse de negro y a convencerme de que las historias de la novela negra tienen cada vez más parte de realidad que de ficción. “Otro problema”, comenta José Silva, “es que en el sistema democrático español hay muchas personas que no creen en él. Así es muy difícil, por no decir imposible, luchar contra la corrupción”.

El intento de esperanza viene con las palabras de Reyes Calderón: “Me preocupa la corrupción que no está en un periódico o que no está en un juzgado. Tengo la sensación de que el ciudadano no la tolera y esto nos va a llevar a una madurez democrática”. Ante estas palabras, bajo mi punto de vista más idealistas que realistas, Fernando López reflexiona: ¿Y si la corrupción es una cualidad del sistema? Si es el Estado es corrupto, ¿Qué se puede hacer en este caso? Como destaca a continuación Mariano Sánchez Soler, a raíz de las palabras lanzadas sobre la mesa, este debate es algo histórico: Hammett en La llave de Cristal y Cosecha Roja describe y denuncia la corrupción en la sociedad capitalista.

A pesar de que aparece en el aire la idea de que España aún es una democracia joven, José Silva echa para atrás el argumento afirmando que “el país no tiene voluntad de acabar con la corrupción”. Además, destaca que enfrentarse a esta realidad con la libertad de expresión no es suficiente: “hay que ver quién lo dice, qué se dice, en qué medio se dice, porque hablar de corrupción es un negocio no una solución”. A este pesimismo se añade el de Fernando López, que entiende que este problema actual tiene que ver con la educación cultural como ciudadanos. “La gente no percibe la corrupción como un problema y esto es algo grave”.

La novela negra actual según Andreu Martín y Juan Madrid

“Estamos ante dos autores sin los que no se hubieran escrito grandes cosas en el género. Están en la base del boom del género, que tiene una importante dosis popular”. Esta frase da inicio a la segunda conferencia, todo un lujo: Juan Madrid y Andreu Martín nos acercan a la realidad de la novela negra con palabras claras y sin pelos en la lengua.

Con una mirada positiva, Martín cuenta que se vende y se publica mucho del género porque hay muchos lectores. “Lo veo con euforia. Un boom es una moda pasajera. Ahora tengo la sensación de que la novela negra es un hecho cultural”.  Como comenta este autor, “todo empezó con Mankell y con él parecía que iba a pasar. Más tarde llegó Millenium. Se está manteniendo y est0 me hace pensar que se está instaurando el género”.

Juan Madrid dice que si hay una realidad alternativa a la realidad discursal o del poder es la novela negra. “La mejor literatura es la que da un discurso alternativo al oficial”. Madrid comenta, además, que hay una corriente importante que mantiene que la novela negra no es literatura, es política. “Se piensa que la verdadera novela es artística, que no tiene ninguna finalidad y, cuando la novela tiene finalidad, queda manchada”. Este autor, muy directo y claro en sus declaraciones afirma que es inevitable que su literatura sea política pero entiende que lo importante es encontrar un texto que atrape y que mágicamente te una a él. “No se puede hacer literatura en este momento que no sea novela negra: la crisis, la mentira, el dominio de la mente. Ya que el periodismo ha fracasado, ahí está la novela negra”.

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¿Dónde ha quedado el periodismo de sucesos?

6303641206_f81c3f339a_nParece que la sala de espera del dentista sirve para algo más que para esperar. O, al menos, eso me ha pasado esta tarde. Mientras escuchaba los ruidos que provenían de la consulta, mis pensamientos iban poco a poco hacia una entrevista que leí hace un par de días en la revista Fiat Lux, que ha publicado recientemente su primer número.

La entrevista recoge las palabras de tres periodistas que conocen bien la sección de sucesos: Francisco Pérez Abellán, Jesús Duva y Manuel Marlasca. La idea que me ha transmitido esta charla narrada es que el periodismo de sucesos ha muerto, y quizá también lo está haciendo el periodismo propiamente dicho.

Pero lo que me ha hecho recordar esta entrevista han sido los momentos en los que estuve de becaria, tanto en un medio de comunicación (y fijaros, se denominan de “comunicación” y no de información) como en un despacho de abogados. Con mis prácticas de redactora constaté que ahora estos medios esperan a que la información (¿o comunicación?) les llegue y no van a buscarla. Esto lo explican muy bien los informadores entrevistados, cuando aluden a las notas de prensa que la policía envía a las redacciones. ¿Por qué tiene que ser la policía la que elija los temas sobre los que hay que comunicar? ¿Qué papel juega ahora el periodismo, se ha convertido en un simple altavoz de este tipo de sucesos? Comenta Duva que antes los y las periodistas salían a la calle cuando un hecho lo consideraban noticiable, se acercaban al lugar en el que se había producido, hablaban con la policía, con testigos..en definitiva, buscaban información. Ahora, en cambio, la premura que hoy en día invade las redacciones parece haber dejado en el olvido, o al menos, en una dimensión secundaria, estos comportamientos.

En mis prácticas de derecho, en el despacho de abogados, aprendí que no todo es blanco y negro en los casos penales. Y esto lo comprendí claramente con la preparación del juicio oral en el que se iba a juzgar un delito de narcotráfico. El abogado con el que estaba representaba a la defensa y, gracias a ello, pude conocer la historia del acusado. Era un hombre gallego que había perdido su empleo, su mujer también estaba en el paro y tenían dos hijos en edad escolar. Ante la desesperación por encontrarse en esta situación, había decidido aceptar un ofrecimiento que le propusieron para una entrega de droga en Cambados. No justifico su decisión, pero si me parece un ejemplo claro de “ante situaciones desesperadas, medidas desesperadas”. La historia se complicó aún más cuando, además de detenerle esa primera vez, lo hicieron también una segunda. Por lo que esta persona ha pasado más de diez años en la cárcel. ¿Esta medida ha servido para que su situación mejore o cambie? Lo dudo, y si ha cambiado, ha sido a peor. Y con esto quiero decir que en los comunicados de prensa, las historias y las diferentes perspectivas de los casos quedan fuera.

Estos elementos antes se tenían en cuenta en el clásico periodismo de sucesos. Se informaba sobre lo ocurrido. Desgraciadamente, el rumbo que han tomado determinados medios ha hecho que la información se sienta desplazada por la comunicación. Pero, ante esta visión pesimista, queda uno optimista. Como consumidores de información, no podemos conformarnos con lo que nos llega. Debemos buscar los datos, los hechos relevantes que muchas veces no se cuentan y debemos de ser conscientes de que la información es poder. Y es por esto último por lo que muchas veces no se quiere informar, sino comunicar. Porque si tod@s supiéramos todo, la pasividad que corroe a la sociedad no sería tan profunda.

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Indignación escandinava en Bron/Broen

Screen shot 2011-11-04 at 1.30.03 PMAunque hace una semana que terminé de ver esta serie, no sabía cómo contarla en el blog para no destriparla. Al final me he decidido a dejaros por aquí unas cuantas impresiones porque me parece una serie interesante para ver, diferente a otras y con una trama que engancha desde el primer momento. Aquí tenéis el trailer para que podáis comprobarlo (está en sueco y danés con subtítulos en castellano):

Todo empieza en el puente que une Malmo (Suecia) con Copenague (Dinamarca). Una noche, las luces que lo iluminan se apagan. En la línea que dibuja la frontera entre los dos países, aparece un cadáver sin identificar. Esa línea divisoria, que en la vida real muchas veces sirve para separar y enfrentar, une en este caso a los dos investigadores que protagonizan los 10 capítulos de la primera temporada de Bron/Broen. Saga y Martin, con caracteres opuestos, nos muestran también las realidades existentes en los dos países.

Cuando he dicho antes que es una serie diferente, estaba pensando en el asesino en serie. No parece un criminal al uso, ya que se sirve de la muerte para concienciar sobre problemas que afectan actualmente a la realidad escandinava (y actual, ya que son cuestiones universales). Y sobre esto, no digo más o acabaré estropeando la serie a alguien..Pero aquí dejo la primera reflexión ¿La violencia se ataca con violencia? Es cierto que este método hace que el asesino no deje indiferente a nadie y sea noticia destacada en los medios, pero la muerte y el crimen no pueden ser un instrumento para despertar a la sociedad que, por otro lado, parece que no se espabila ni con esas…

Otro punto fuerte de la serie son los “problemas” que hoy en día afectan a la sociedad. No los citaré porque creo que es más interesante que los descubráis vosotros/as, pero si os invito a qué penséis si realmente esos “problemas”, como los llama el asesino, tienen alguna solución y quién o quiénes puede proporcionarla.

Como he dicho varias veces, prefiero hablar poco sobre Bron/Broen e invitaros a que la veáis. Quizá la parte social del género negro está llegando con fuerza con series como esta. Por cierto, si conocéis alguna serie similar o que os haya gustado, el espacio de comentarios es todo vuestro.

¡Buena semana a tod@s!

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octubre 6, 2013 · 11:57 am

“Asesinato en el jardín de Sócrates” o la colisión entre democracia y oligarquía

democracia en las urnasEstoy leyendo una novela negra algo peculiar, Asesinato en el jardín de Sócrates, de Sascha Berst. Digo peculiar porque la historia está ambientada en la Atenas de Sócrates y Platón. He de decir que me está costando meterme en el libro, en ciertos momentos me resulta poco verosímil. Quizá porque me he acostumbrado a personajes más actuales o a historias fácilmente contrastables. Puede que sea el modo en que el autor ambienta la historia, que, en mi caso, no ha conseguido atraparme desde el primer momento. Sin embargo, si ha conseguido llamar mi atención el debate político que acompaña al protagonista durante la resolución del crimen. Os cuento el argumento de la novela: Periandro, un conocido atleta ateniense, aparece muerto y su cuerpo muestra signos de violencia. El capitán de los arqueros, Nicómaco, es el encargado de investigar la muerte y dar con el responsable. El misterio empieza a tomar forma cuando, dentro de la garganta de Periandro, el legendario médico Hipócrates, encuentra un pedazo de papel que contiene un estracto de un panfleto oligarca.

“Asesinato en el jardín de Sócrates” plantea un debate interesante: ¿Democracia u oligarquía? En el año 404 a.C., el debate era qué sistema de gobierno era el más adecuado. Durante esa época, donde gran parte de la población era analfabeta, se reflexionaba sobre si el pueblo estaba capacitado para tomar decisiones relacionadas con el Estado y la vida pública. Después de leer esta idea en el libro, inevitablemente, he trasladado esta reflexión hasta nuestros días ¿Estamos en una democracia (el gobierno del pueblo) o en un sistema oligárquico (el gobierno de unos pocos)? ¿Realmente se sigue pensando en que el pueblo no está capacitado para tomar decisiones de índole pública? En una democracia representativa como en la que estamos, ¿El Gobierno vela por los intereses de todos o por los de unos pocos?

Estas preguntas me han recordado algunas clases que tuve en la universidad. En una de ellas, analizábamos ciertos aspectos de la sociedad o algunos sistemas políticos y, no sé si el análisis que hacíamos era pesimista, pero de acuerdo con textos que leíamos, llegamos a la conclusión de que estos aspectos o sistemas eran utópicos. Por ejemplo, una democracia plena, la libertad completa del ser humano, etc..Otra asignatura, en cambio, discutíamos sobre la situación social de los partidos políticos en la actualidad. La idea final con la que nos quedamos es que estas agrupaciones empezaban trabajando por los fines sociales en los que creía y quería cuidar y fomentar y, cuando llegaban al poder, acababan corrompiéndose por las condiciones y privilegios que llevan aparejadas su condición.

No sé hasta qué punto algunos sistemas políticos pueden ser utópicos, pero sí creo que uno de los pilares fundamentales para que subsistan es la capacidad de gobernabilidad que tienen las personas que se encuentran en el Gobierno. Y es que, ¿Cómo va a haber democracia cuando la opinión de los ciudadanos sólo importa cada cuatro años? ¿Y cómo va a haber democracia si las decisiones políticas se basan, no en los intereses del pueblo, sino en los intereses económicos, empresariales y privados de unos pocos? A pesar de que el CIS sigue mostrando que una de las mayores preocupaciones de la población es la clase política (algo que a esta clase, ni les va ni les viene), no veo que se abra un debate entorno al sistema político que actualmente tenemos. ¿Queremos seguir así?

Quizá, cuando se acerquen las elecciones se escuchen y tengan en cuenta voces que plantean esa idea.  Pero si los medios de comunicación, los gabinetes de prensa de los partidos y los mítines demagógicos siguen jugando el papel actual y engañando a la gente, jugando con sus necesidades y convenciéndoles de que ellos son lo mejor para que su situación mejore, no parece que vaya a cambiar nada y seguiremos teniendo a una oligarquía disfrazada de ¿democracia?.

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¡Películas para pasar un verano negro-policiaco!

rearwindow-001El calor, las tardes de verano, las ideas derretidas y pocas ganas de salir a la calle (o ninguna) hacen que sea necesario buscar alternativas para darle vida a estas horas. Aquí os traigo una propuesta ¿Os gusta el cine? La comunidad de Twitter del blog Novelanegraypoliciaca te trae sus películas negro-policiacas preferidas. Así que ya sabes, siéntate en el sofá y prepárate para pasar un par de horas de buen cine. ¡Acción!

Lau Bertero menciona a Hitchcock y, en concreto, comenta que le gustan La soga y La ventana indiscreta (aunque dice que le resulta imposible elegir sólo una obra de este director!)

Sergio dice que su película es Mystic River (de Clint Eastwood) porque está basada en la aún más genial novela negra de Dennis Lehane.

Con Carmen Escrivá viajamos hasta los años ’50. Su película es Los sobornados, de Fritz Lang porque en ella se reúnen tres elementos clave del cine negro: crimen, corrupción y ambigüedad moral. Y no dejamos esta década, porque esta twittera recomienda también Sed de mal, de Orson Welles ¿Por qué? Por la historia policial y de poder que podemos ver en ella.

Vkras coincide con una de mis películas preferidas: Seven. La recomienda por ser un buen ejemplo de film basado en crímenes de un asesino en serie. Si me permitís, también debo decir que el juego que David Fincher hace de los pecados capitales y de la reflexión que hay detrás de cada muerte es una de las razones para verla.

¡Ahora sólo quedas tú! ¿Con qué película negra o policiaca recomiendas pasar este verano! Déjanos por aquí tu comentario 😉

 

 

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