“La última tumba”, de Alexis Ravelo

la-ultima-tumbaHay libros que, de repente, te revelan una idea y con el de Ravelo me ha pasado. He aprendido que, por muchos libros que lea, el concepto de venganza nunca va a quedarse obsoleto. Puede que el huracán social y económico por el que estamos pasando actualmente lo reavive, pero está claro que es uno de los elementos que pocas veces pasa desapercibido en la novela negra.

Seguramente, este concepto tiene presencia obligada en muchas novelas que ahora se publican, debido a la baja confianza de la sociedad en la justicia, a los constantes casos de corrupción que aparecen en los medios y a la necesidad de actuar frente a la inactividad de todo lo que nos rodea. Es el caso de Adrián Miranda Gil, protagonista de La última tumba, que sale de prisión después de haber pasado entre rejas 20 años, condenado por el asesinato de Diego Jiménez Darias. Mientras se muestra colaborador y comprometido con su educador social, que le acompaña durante su proceso de rehabilitación, urde en secreto su plan para vengarse de los que le hicieron ir a prisión. Porque Adrián es inocente.

Aunque sólo al principio, Alexis Ravelo nos invita a ser críticos con el sistema penitenciario y, especialmente, con el sistema de los FIES (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento). Recuerdo cuando estudié este régimen, en la carrera y en el año de opositora. Supone un primer grado agravado y varios colectivos se han mostrado contrarios a las condiciones a las que los internos se ven sometidos. Si os interesa, os dejo aquí un enlace para que podáis ver más información sobre este tema.

Otra de los aspectos que me ha gustado de la novela es el hecho de que esté ambientada en Canarias. Pero no el destino de vacaciones al que la publicidad nos tiene acostumbrados, sino una tierra donde hay vida real. Donde la gente disfruta, sufre, tiene problemas, trabaja, etc. Aunque el autor es canario y seguramente el emplazamiento se debe a su conocimiento sobre la comunidad, me gusta conocer el archipiélago desde una perspectiva más real y menos comercial.

Por último, y cuando la leáis espero que coincidáis conmigo, la frialdad del personaje se traslada a las palabras. Y es que la venganza se tiene que contar sin escrúpulos, de manera directa y hasta con desprecio. Esos sentimientos que acompañan al personaje a lo largo de la narración se plasma en el lenguaje y esto hace que la verosimilitud de la historia se vea reforzada.

Así que si estáis pensando en los libros para 2014, os recomiendo que lo añadáis a la lista. ¡Por cierto! Durante mi visita a Negra y Criminal, Paco Camarasa me recomendó La Estrategia del Pequinés, del mismo autor.

¡Buenas lecturas!

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Archivado bajo autores, corrupción, crisis, Novela negra, Opinión

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